martes, 7 de septiembre de 2010

Tú eres el resultado de ti mismo

TU ERES EL RESULTADO DE TI MISMO.

No culpes a nadie, nunca te quejes de nada ni de nadie porque
fundamentalmente T
u has hecho tu vida.
Acepta la responsabili
dad de edificarte a ti mismo y el valor de
acusarte en el fraca
so para volver a empezar, corrigiéndote.
El triunfo del verdadero hombre surge de las cenizas del error.
Nunca te quejes d
el ambiente o de los que te rodean, hay quienes en tu
mismo ambiente supi
eron vencer, las circunstancias son buenas o malas
según la voluntad o fortaleza de tu corazón.
No te quejes de tu pobreza, de tu soledad o de tu suerte, enfrenta con
valor y acepta que de una u otra manera son el resultado de tus actos y
la prueba que has de
ganar.
No te amargues con tu propio fracaso ni se lo cargu
es a otro, acéptate
ahora o seguirás just
ificándote como un niño, recuerda que cualquier
momento es bueno
para comenzar y que ninguno es tan terrible para
claudicar.
Deja ya de engañart
e, eres la causa de ti mismo, de tu necesidad, de tu
fracaso.
Si Tú has sido el ig
norante, el irresponsable, Tú únicamente Tú, nadie
pudo haberlo sido por ti.
No olvides que la causa de tu presente es tu pasa
do, como la causa de tu
futuro es tu presen
te.
Aprende de los fue
rtes, de los audaces, imita a los violentos, a los
enérgicos, a los venc
edores, a quienes no aceptan situaciones, a quienes
vencieron a pesar de
todo.
Piensa menos en tus
problemas y mas en tu trabajo y tus problemas sin
alimento morirán Aprende a nacer del dolor y a s
er mas grande, que es el
mas grande de los ob
stáculos.
Mírate en el espejo de ti mismo.
Comienza a ser since
ro contigo mismo reconociéndote por tu valor, por tu
voluntad y por tu debilidad para justificarte.
Recuerda que dentr
o de ti hay una fuerza que todo puede hacerlo,
reconociéndote a ti
mismo, mas libre y fuerte, y dejaras de ser un
títere de las circunst
ancias, porque Tu mismo eres el destino y nadie
puede sustituirte e
n la construcción de tu destino.
Levántate y mira po
r las montañas y respira la luz del amanecer.
Tu eres parte de la
fuerza de la vida.
Nunca pienses en la suerte, porque la suerte es el pretexto de los
fracasados.

Pablo Neruda


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